Infórmate (SubVerso)
17 años de horror + 17 años de infamia
El
5 de Octubre de 1988, el pueblo chileno propinó al dictador Augusto Pinochet
una gran derrota. El triunfo del NO, obtenido en difíciles condiciones, cuando
imperaba el poder totalitario de la dictadura, fue el resultado de luchas que
significaron la pérdida de valiosas vidas y de acciones que se desplegaron en
forma diversa a lo largo de 15 años de resistencia a la tiranía. Fue
finalmente la convergencia de una pluralidad de fuerzas actuando en común lo
que hizo posible expresar el rechazo mayoritario del pueblo chileno al régimen
imperante. Esta gran fuerza política y social logró del mismo modo impedir el
intento de autogolpe que el tirano, enfrentado a su derrota, pretendió emplear
como último recurso.
¿Qué
celebran ellos?
Hoy, la Concertación de Partidos por la Democracia, se ha propuesto celebrar este triunfo como propio. Intentan presentar estos
17 años como un triunfo de la democracia. Pero la democracia no retornó a nuestro país pese a tantas luchas y a esa magnífica victoria, porque la Concertación, por conveniencia y negocio, ha seguido gobernando con el mismo modelo político y económico que establecieron la dictadura y la derecha en nuestro país.
Durante
la tiranía militar, no solo se aplicó sistemáticamente la violencia física,
se desarticuló a las organizaciones de base, se barrió con los derechos de los
trabajadores, se privatizó a la salud y a la educación, se postergó a los
desposeídos para empujarlos al alcoholismo, la drogadicción y la delincuencia,
se robaron sin pudor y al margen de toda legalidad las tierras a los pueblos
originarios, se vendió a precio vil la electricidad, las comunicaciones, el
agua, los recursos forestales, pesqueros y mineros, concentrando finalmente el
poder económico, como nunca antes, en pocos y grandes intereses económicos.
Fue
a todo eso que el pueblo dijo NO. El pueblo de Chile se puso de pie no solo para
expulsar la tiranía, sino para terminar con un sistema monstruoso. Así se llegó
al plebiscito en el que en un acto valiente el poder militar y de la derecha fue
vencido por la voluntad decidida de millones de chilenos.
¿A
qué dijo no el pueblo?
Fue NO a un sistema político que anulaba la soberanía popular como único origen legítimo de los poderes públicos. Fue un NO a la violación cruel de los derechos humanos y a la negación de verdad y justicia. Fue un NO al sistema económico que favorece a los grandes capitales internos e internacionales impuesto a sangre y fuego en los años de la dictadura, que hundió bajó el umbral de la pobreza al 44 % de los chilenos. Fue un NO a la imposición del rol tutelar de las FF.AA. sobre el pueblo. Fue un NO a la limitación de nuestra independencia nacional frente a los poderes impe
riales. Hoy a 17 años de esa victoria el balance es desalentador. Los NO del pueblo no se han hecho realidad en la vida
Por
ello, hoy tenemos el derecho a preguntar a los Partidos de la Concertación: ¿qué
ha cambiado?, ¿qué sucedió con las aspiraciones inscritas en su programa?, ¿qué
pasó con la justicia y la verdad que se debía al pueblo por 17 años de
tortura, muerte y desaparición de miles de chilenos?, ¿qué pasó con los
discursos en los actos de cada plaza en cada pueblo de nuestro país?, ¿no
escuchan el clamor de los que no tienen trabajo, de aquellos a quienes se niega
el derecho al estudio, de los que no tiene derecho a sindicalizarse, de los que
aún siguen en la cárceles? ¿Con qué derecho utilizan hoy el recuerdo de
acciones y una organización humana que hizo posible la victoria, si han dejado
de lado las prioridades que en ellas se expresaron? ¿Con qué derecho plantean
cínicamente hoy un objetivo y un destino si luego, como han hecho en estos 17 años,
desplazan los valores primarios en aras de un supuesto éxito o una supuesta
necesidad de coyuntura? ¿Por qué son posibles casos como Copeva, MOP-GATE,
Inverlink, Chiledeportes, Transantiago, Auge, EFE, Mineduc y muchos, muchos,
muchos otros? ¿Cuál es la diferencia con la visión oportunista y pragmática que
decían repudiar? ¿Dónde está la coherencia política que no se cansan de
proclamar?
Aún
si quisiéramos conceder el más mínimo avance, tenemos plena seguridad en
representar al pueblo para decir que los resultados son patéticos y que
debieran avergonzar a quienes hoy pretenden atribuirse el triunfo del NO. Que
sepan que nosotros sabemos reconocer a los manipuladores e instrumentadores de
todos los tiempos que efectúan la básica estafa moral de presentar a otros una
imagen futura movilizadora, guardando para sí la imagen de su propio éxito.
La
experiencia terminó por comprobar que cuando se sacrifica la intención
acordada con otros, se abre la puerta a cualquier traición negociada con el
bando que se decía combatir. Y, en ese caso, como en todos, la Concertación
justifica tal indecencia con una supuesta «necesidad» que escondieron en las
promesas que se efectuaron a Chile en 1988.
Es
hora de un nuevo comienzo
El
desafío que tenemos por delante y que asumimos hoy con determinación es
construir nuevamente la fuerza política y social capaz de hacer realidad las
aspiraciones populares que no fueron cumplidas. A ello nos encaminamos para
conquistar una nueva Constitución Política, recuperar el control nacional de
nuestros recursos naturales y en primer lugar el cobre, hacer valer los derechos
a la salud, la educación,
la vivienda, la cultura de los trabajadores, las mujeres, los jóvenes y los
viejos, terminar con la impunidad, defender el medio ambiente de nuestro país,
combatir la desigualdad social aberrante que no sólo persiste sino que
ahonda cada día el abismo entre un polo de riqueza insolente y una mayoría de
chilenos que viven en condiciones cada vez más apremiantes.
Tal como en los primeros 17 años de dictadura el pueblo guarda hoy un tenso silencio, ya no por la amenaza de las armas, sino por la amenaza del despido o la marginación. Pero en representación de aquellos que no tienen voz queremos dejar constancia ante la historia que la Concertación de Partidos por la Democracia que hoy gobierna a Chile traicionó a los grandes ideales que movilizaron al pueblo para vencer a la dictadura y que esa fuerza volverá a surgir pronto, para advertir a los poderosos, que aún con su dinero y su control no pueden detener la historia que aunque a veces torcida y olvidada siempre es reencontrada, en la perspectiva de construir un futuro que hará realidad las aspiraciones de justicia de nuestro pueblo.