Fundamentos para la acción política del Humanismo
Mucho antes de que
existieran los países, existían las personas congregadas como grupos humanos
que al radicarse se convirtieron en vecinos. Luego y a medida que se fueron
montando superestructuras administrativas, se les fue arrebatando su autonomía
y su poder. De esos habitantes, de esos vecinos deriva la legitimidad de un
orden dado, y desde allí debe levantarse la representatividad de una democracia
real. Es al municipio donde debe regresar el poder de decisión de los
ciudadanos; han de ser las poblaciones desde el ámbito municipal quienes
decidan el tipo de organización hacia las que deban de avanzar las sociedades. El
municipio debe ser la base de la organización política de un país.
Cualquier militante,
afiliado, votante o simpatizante de las propuestas políticas del humanismo, ha
de tener en cuenta principalmente, que nuestra acción política debe
plantearse desde el medio inmediato; aquí nos encontramos al vecino, al
compañero de trabajo, al amigo, al familiar,..., y desde aquí debe construirse
la representatividad real. Los problemas existenciales de la base social, del
ciudadano de a pie, no se expresan únicamente como dificultades económicas y
políticas, por lo tanto un partido que lleve adelante el ideario Humanista y
que instrumentalmente ocupe espacios parlamentarios tiene significación
institucional, pero no puede dar respuestas a las necesidades de la gente. El
nuevo poder se construirá desde la base social como un movimiento social
amplio, descentralizado y federativo. Todo militante o simpatizante no debe
hacerse la pregunta de “¿quién será el candidato?”, sino más bien como
formaremos nuestros centros y foros vecinales, como desarrollaremos nuevos lazos
sociales, como daremos participación en las actividades a todas las
organizaciones mínimas de base en las que se expresa el trabajo, el deporte, el
arte, la cultura, la religiosidad popular, etc. Es pues ahí, en la calle, en
los barrios, con los vecinos,..., donde comienza nuestra acción, la
transformación social que el humanismo propone; porque ahí es donde se escucha
el subterráneo reclamo del pueblo. Sabemos que es ahí únicamente donde
comenzará la recomposición del tejido social a la hora de la crisis de las
superestructuras centralizadas.
El crecimiento del
nuevo humanismo no
puede concebirse dentro de los moldes de un gradualismo que va ganando
progresivamente espacio y estratos sociales. Debe de plantearse en término de
“efecto demostración” típico de una nueva sociedad. Se trata de mostrar en
la práctica que un punto, en un barrio, en una población está funcionando un
nuevo sistema.
La transformación
social a que apunta el Humanismo pasa por la toma del poder político para realizar las
transformaciones del caso, pero la toma de ese poder no es un objetivo en sí.
Hoy se hace necesario revisar la función de un partido político y preguntarse
si los partidos son capaces de llevar a cabo una transformación en dirección a
un sistema de relaciones sociales cuyo valor central sea el Ser Humano.
Actualmente el sistema ha absorbido a los partidos convirtiéndolos en
“mecanismos” de una acción que controlan los grandes capitales y la banca.
Estos, no invierten fuertes sumas de dinero sin esperar resultados; ellos son
los que financian candidatos y dictan previo acuerdo con estos candidatos, las
políticas que se deberían seguir. El gran capital, es el verdadero
gobernante, por eso los políticos sí cumplen, con lo prometido a sus
verdaderos patrones que no es precisamente el pueblo, sino quienes los
financiaron. Así se consuma la traición: quienes han sido elegidos para
representar los intereses del pueblo terminan representando a intereses ajenos
al mandato otorgado. De este modo el pueblo se encuentra seriamente extorsionado
por el sistema dominante.
El cambio hacia una sociedad humanista se gestará a partir de la demanda y la presión social, desde la base organizada. De este modo los cargos electos pueden ser de gran utilidad para canalizar las demandas hacia el poder establecido, aunque el éxito del humanismo estará en la generación de una nueva dinámica social en la base.