2 de octubre 2008, Día Internacional de la No-Violencia 

DEMOCRACIA (del Diccionario del Nuevo Humanismo, Silo)

(del gr. democratia, de demos: pueblo y cratos: autoridad). Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno. Forma de Estado que reconoce en el pueblo la única fuente del poder, y asegura la elección de sus órganos administrativos nacionales, regionales o locales por votación popular, estableciendo control público de la gestión estatal.

La representatividad, independencia entre poderes y respeto a las minorías constituyen los pilares de la democracia. Al fallar alguno o todos éstos, nos encontramos fuera de la democracia real para caer en manos de la democracia formal. Se han intentado diferentes combinaciones para eludir este problema: desde la democracia representativa adoptada por el Occidente, a la “dirigida” de algunos países asiáticos en la década de los ‘60. También se ha pretendido que algunas formas de corporativismo, en oposición a las democracias liberales, sean las exponentes idóneas y “naturales” de la democracia. Por último, en algunas dictaduras burocráticas se ha utilizado la designación de “democracia popular” para denotar el ejercicio de la democracia real. En realidad, tal ejercicio comienza en la base social y es a partir de allí desde donde debe emanar el poder del pueblo. Desde los municipios y las comunas, el principio de la democracia real, plebiscitaria y directa, debe generar una nueva práctica política. La democracia directa supone la participación personal de los ciudadanos en la toma de todas las decisiones sobre la vida de la comunidad.

La democracia indirecta se realiza a través de los representantes electos por los ciudadanos, en quienes éstos delegan sus poderes por un período determinado. Como forma de organización del Estado la democracia se desarrolla históricamente, sus contenidos se perfeccionan, se ramifican; su estructura se hace más profunda y compleja, adquiriendo los ciudadanos derechos cada vez más igualitarios.

En el Estado democrático moderno, es obligatoria la división de los poderes (legislativo, ejecutivo, judicial, de control, etc.); el sufragio es universal, por voto secreto y directo, ejerciéndose control público sobre el escrutinio. Funciona el sistema pluripartidista. Existe libertad de expresión. El estado es laico y separado de las iglesias.

La base de la democracia radica en la existencia de una sociedad civil fuerte y bien ramificada que limita al Estado y controla su funcionamiento. Con todo esto, la democracia moderna tiene un carácter formal porque la democracia no funciona en la producción. La riqueza social está concentrada en pocas manos que ejercen una fuerte influencia en los asuntos vitales tanto nacionales como internacionales y no existe sistema de contrapeso o fiscalización real de su poder económico e informativo. A eso se debe la crisis de la democracia moderna que se manifiesta en la indiferencia política creciente por parte de las poblaciones, en el ausentismo electoral, en el aumento del terrorismo y de la criminalidad, en la burocratización cada vez más evidente del Estado. Todas éstas son manifestaciones de la enajenación que socava las bases mismas de la democracia. Si tomamos en cuenta que la mayoría absoluta de la población mundial no goza siquiera de estos bienes un tanto formales de la democracia moderna, el cuadro resulta aún más triste. Sin embargo, en las últimas décadas los marcos de la democracia se han ampliado considerablemente a escala mundial, con la liquidación del colonialismo y la condena mundial del racismo y del fascismo.

Los marcos de la democracia se han reducido en la esfera de la producción, debido a los cambios tecnológicos, al tamaño y tipo de empresa y a la decadencia gradual de los movimientos sindical y cooperativo. La urbanización y concentración de gran parte de las poblaciones en las megalópolis han reducido los marcos de la democracia a nivel comunal. Pero se ha ampliado la democracia como consecuencia del desarrollo, en tipo y número, de asociaciones de personas unidas por intereses particulares (artísticos, deportivos, confesionales, educativos, ambientales, culturales, etc.). Con el progreso de la sociedad informatizada y de avanzada tecnología de comunicaciones, las posibilidades del desarrollo de la democracia aumentan aún más. La integración regional, continental y global, con el desarrollo de organismos supranacionales, ha aumentado la democracia a nivel internacional, fortaleciendo el movimiento federalista en diferentes formas. El desarrollo de organizaciones no gubernamentales a nivel internacional también ayuda a que cobren fuerza los principios democráticos.

El Nuevo Humanismo hace su aporte al proceso de la democratización en todos los niveles, pero destaca la necesidad del desarrollo de la democracia en la base social, contribuyendo a la edición de periódicos barriales y comunales, fundación de emisoras locales de radio y TV, desarrollo de las comunicaciones en red informática, etc. Los humanistas están convencidos de que los destinos de la democracia dependen de la formación de la personalidad del ciudadano en el espíritu democrático, de su desarrollo integral y armónico y de la creación de condiciones propicias para la realización de sus capacidades creadoras y su perfeccionamiento, de la elevación de su cultura general y cívica. Es necesario fortalecer y extender los brotes de la cultura democrática en la esfera de la producción y utilizar los logros democráticos en la vida política de todos los niveles.

Volver